Foto: Apícola del Alba.

Los cambios de clima y de estación causan también cambios en nuestra piel y salud. En especial el último tiempo, que los días se debaten entre el invierno extremo y una primavera anticipada, con días muy fríos, lluvias intermitentes, para luego dar paso al calor y temperaturas más altas inesperadas. Por eso, hay que cuidarse el doble.

Nuestra piel, cabello y cuerpo pueden verse afectados rápidamente por estos bruscos cambios. Es por eso que siempre hay que estar atento a qué puede mejor para cuidarse, y es ahí donde he encontrado a Apícola del Alba, una marca local que ha ido creciendo en el último tiempo, aunque tienen una larga historia. Sus productos son delicados y cuidados, mezclando desde los cuidados vitamínicos, de salud, hasta lo que es cuidado de piel, cabello y también aromaterapia.

Esta marca fue creada por Alejandro y Fernando Sotomayor, quienes hace treinta y cinco años iniciaron su proyecto en el valle de Curacaví. Se enfocaron en proteger y mantener un área boscosa con energías limpias y en equilibrio con la ecología. Luego dos actores más de esta historia, Luz y Leandro, se integraron enfocando en la apicultura, la creación de productos terapéuticos que ya cuentan con sellos Te Protejo, Vegano, Vegetariano y Convivir.

Como ellos mismos se describen en sus productos, implican una comprensión del bienestar y armonía con la naturaleza en sus recursos. Su propóleo de miel y jengibre sin alcohol me ha salvado todo el invierno. Además, tienen una línea de champús y bálsamos; esencias y aromas para diversos propósitos; y sérum y cremas hechas con ingredientes que tu piel agradecen. ¡Y trabajan mucho con mujeres emprendedoras de la zona!

Productos y marcas hay miles, pero cuando nos encontramos con un buen producto local con esta visión, componentes y conciencia marcan la diferencia. ¡Y serán tus aliados en belleza para esta temporada de mayor sol!